Poemas para después del silencio

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A ese hueco de silencio en el que me sumí después del 3D, sobrevino la navidad con sus tardes de compras y ajetreos, con sus fiestas escolares y vacaciones de niñitos ruidosos que dificultan el pensamiento y la concentración. Sobrevino también el aumento de ventas en Ficción Breve Libros y, por consiguiente, el aumento de trabajo. Es difícil, en estas circunstancias, sentarse un rato frente a la computadora a borronear unos párrafos sobre tantas cosas que se quisieran escribir, y que van quedando almacenadas en la libreta de la memoria, con una notita a pie de página que dice Recordar para después, para cuando haya tiempo.
Para cuando haya tiempo.
Como hoy, que me robé un poco de espacio en el día para dejar aquí unos poemas de Manuel Llorens, quien nos visitó en el aniversario de Ficción, y aunque no había que llevar regalos, nos obsequió un ejemplar de su libro Poema para un lunes bancario, con el que fue el ganador del Premio de poesía Fernando Paz Castillo. Fue así  como en cada tramo viajado en el metro me olvidaba de la gente que habla, pelea y se empuja todos los días, todas las estaciones, todos los trenes, todos los retrasos. Fue así como me sumergí entre las imagenes y las fragancias de ese intenso poemario. Y como sé que es muy difícil conseguir este libro, y sé que los regalos son mejores si se comparten, les regalo una muestra para que no se lo pierdan:

 

carnicería

con un cuchillo sangriento
desollaste al animal
separando el tejido blando
de los huesos
abriste el costillar
buscando su nombre
luego
envolviste su corazón
en un papel de periódico
entre noticias de desastre y falsas promesas

todo poeta
es un carnicero

 

ìntimos cocodrilos

soft, driven slow and mad
like a new lenguage
JIM MORRISON

bebe de los charcos
aspira el perfume de la sangre aún tibia
recoge los párpados rotos
 olvidados en la esquina
échale tinta a la cicatriz
acaricia la espalda
 de tus íntimos cocodrilos
aprecia la combinación de colores
 en la escena del crimen
conviérte en semilla
 y aguarda

 

niños y monstruos

Quien con monstruos lucha,
ándese con ojo,
no vaya a ser también un monstruo.
Cuando miramos al fondo del abismo,
éste también mira en nuestro interior
.
FRIEDERICH NIETZSCHE

Veo a un amigo
viendo tiburones muertos
arrojados sobre la playa
los niños corriendo alrededor
emocionados

un amigo ve
a los niños viendo
las vísceras
sangrando por las heridas
restos de pesadilla
sobre la arena

veo a mi amigo
viendo a los niños
corriendo agitados
entre la muerte
veo a mi amigo
viéndose a sí mismo
los niños corriendo
persiguiéndose entre ellos
en círculos
coloreados de muerte

me veo a mí mismo
viendo a mi amigo
viendo a los niños
viendo
los montruos que somos
o no somos

 

como si Van Gogh viviera en Chacao

el saxo de John Coltrane estallando
directamente en tu cerebro:
¿Queréis droga más dura?
IVAN TUBAU

Miles Davis atrapado en mi sala
rompiéndose sobre la Francisco de Miranda
el cielo derrama sus colores de pulmón
         y de trompeta

la mujer de la valla de Ovejitas
         vigila todo
una diosa latinoamericana en interiores
observa los edificios
exigiendo respuestas
en su altar Walter Thompson

cuento las heridas de la acera
las mujeres de paso apresurado
sus vaginas llenas de hollín

los hombrecitos uniformados
multan a todo cristo
insistiendo en el camino correcto
como si fuese tan fácil

este lago de amarillo
encharca la tarde
me enternece

como si los girasoles
brotaran en el cemento
casi como si Van Gogh
viviera en Chacao

 

y moriré un mal poeta

y moriré un mal poeta
el genio de la barra
que no se asomó del todo
el de las notas brillantes en la esquina del cuaderno
de espermatozoides resecos lanzados al vacío
la trascendencia arrinconada
        envuelta
el que robaba coitos fugaces en las vacas paralizadas
por el incendio

Me acrequé a la cama donde yacía el muerto. La muerte tan
igual en todo sitio. Me deshice antibiótico. Me aferré
a los decibeles.

sentado sobre las sábanas frías soy un rey
cuando suena la trompeta soy un rey

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3 Comentarios en “Poemas para después del silencio

  1. dijo

    Qué belleza de poemas, gracias por postearlos.

    Los leo de nuevo y me encantan.

    No sé si sea porque el primer libro de poemas que me gustó fue Las flores del mal y el segundo una antología de César Vallejo; pero cada vez que una estrofa no comienza con «sus ojos como dos lagos profundos/ su boca del más dulce néctar» siento que me encuentro con un poema de verdad. Además qué arrecho: Van Gogh, cemento y una diosa que usa pantaletas ovejita.

    Gracias de nuevo.

  2. lennisrojas
    alladodelcamino dijo

    Así es Capo, son arrechas las imágenes de este poema, eso de las mujeres con sus vaginas llenas de hollín y los girasoles brotando de las aceras me parece maravilloso. Me gusta desde que se lo escuché leer a Manuel en una lectura de textos. Y la verdad, fue difícil escoger cuáles postear, todos los poemas del libro están buenísimos. Lástima que los libros editados por el Celarg no sean muy promocionados que se diga.

    Gracias por la visita

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