El palacio de la luna, encantador y misterioso

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Una historia bien contada es algo que agradezco y agradezco aun más cuando sé que el autor de la historia tiene otros relatos igual de buenos, si no es que mejores. No conocía de la existencia de Paul Auster, sino hasta hace un par de años que lo escuché nombrar y es apenas ahora que lo he podido leer. ¿Atrasadísima en cuanto a novedades literarias se refiere?, es cierto, pero sólo a medias. ¿Alguien se ha preguntado cuántos libros se pueden haber escrito desde Homero hasta Auster? Volviendo a Auster, decía que no es sino hasta ahora cuando he podido leer un par de sus libros. Primero, El cuaderno rojo, libro de ¿relatos? extremadamente corto escrito en el idioma de las coincidencias o del destino, según como se prefiera. Y en ese mismo lenguaje pero mucho más extensa, El Palacio de la Luna (1989).

Si alguien me preguntara cuáles son las novelas que me han marcado a lo largo de mi vida, sostendría que esta es la más reciente. La narración del palacio de la luna se parece a lo que podríamos entender por Destino: una fuerza sutil que te va llevando por caminos insospechados, hacia un desenlace que el lector no espera. Por momentos pareciera, incluso, que el mismo Auster no sabe para dónde dirige a sus personajes. Los lleva de una situación a otra con la misma naturalidad con la que vivimos. Y al final queda la certeza de que los personajes están vivos. Tal vez es por la astucia de Auster de escribir ficción/realidad, como en el pasaje dedicado al pintor norteamericano Ralf Blakelock (amigo de Julian Barber, personaje de la novela); tal vez es que en la ficción bien escrita se pierden estas fronteras.

La pintura: Moonlight de Ralf Albert Blakelock. Encantador y misterioso, como el destino.

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7 Comentarios en “El palacio de la luna, encantador y misterioso

  1. Lennis:
    He tratado varias veces de dejar comentarios para darte una tardía bienvenida y me ha dado problemas el sistema antispam. Vamos a ver si esta vez tengo suerte.
    Acabo de terminar Brooklin Follies, el último libro de Auster, y sólo puedo decir que es una de las mejores experiencias literarias que he tenido. Me dejó absolutamente conmovido y se trata de una sentimiento profundo y duradero. Es un elogio a las pequeñas cosas que hacen grata la existencia sin caer en superficialidades ni cursilerías. Después de Brooklin Follies uno se queda con la sensación de que hay que dejarse llevar con más frecuencia, la vida tiene rincones inesperados y no tiene sentido resistirse a ellos; la corriente sabe a donde va.

    Que bueno leerte

  2. lennisrojas
    Administrator dijo

    Querido Linus: Gracias. No sabes la alegría que me produce tenerte de lector en mi interrumpido blog. Me llama mucho la tención lo que dices porque, casualmente, estaba escribiendo algo que tiene que ver con eso: «Ya he hablado sobre el destino. Y aunque no comparta del todo la idea de aceptar que las cosas pasan porque está escrito, o producto de una fuerza misteriosa que nos va llevando, tengo que admitir que a veces me resigno y acepto, sumisa, los cambios que vienen a diestra y siniestra sin darnos mucho tiempo para evitar que ocurran.» La reflexion venia porque acabo de terminar de leer La noche del oráculo y hay una frase que dice: «Es el azar quien gobierna el mundo. Lo aleatorio nos acecha todos los días de nuestra vida; una vida de la que se nos puede privar en cualquier momento, sin razón aparente» Definitivamente Auster es un maestro en el tema ¿no?.
    Espero verte de nuevo por aquí

  3. Adriana Villanueva dijo

    Qué casualidad Lennis, estoy en las últimas páginas de El Palacio de la Luna; pero tengo años leyendo a Paul Auster, te recomiendo especialmente la Trilogía de Nueva York, El libro de las Ilusiones y La Noche del Oráculo.

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