La vida en un botón

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Las vacaciones están a punto de terminarse, y aunque en estas fechas se suele complacer a los chicos en cuanto a comidas, películas, juegos y tiempo a compartir, es en los últimos días cuando nuestra perimisividad arrecia. Así, Ariadna puede acostarse a la hora que le plazca y Fabrizio puede jugar Play  Station hasta que sus ojos, casi, casi, adquieren la forma del televisor. Ya volveremos todos a la realidad. Hasta las próximas, lejanas, vacaciones.
Razonando de esta manera, fue que no nos importó ver, cercano a las once y media de la noche, una película, escogida por los chicos, la cual terminó siendo Click (Frank Coraci, 2006).
De entrada nos preparamos para ver una comedia más, otra de las tantas que solemos ver durante la temporada. En un principio no hubo mayores sorpresas. Situaciones bastante típicas de las típicas comedias de Hollywood. Un papá tan ocupadísmo con su trabajo que no es capaz siquiera de disfrutar una tarde con sus hijos. De eso ya se ha visto bastante ¿Vieron Jingle All the Way, con el mediático gobernador de California, por nombrar alguna? Sin embargo, mientras la trama de Click avanzaba, Michael Newman, interpretado por Adam Sandler, se iba haciendo más complejo, menos tonto, más parecido a un angustiado arquitecto obsesionado con un ascenso que no termina de llegar, más parecido cada vez a alguien que por darle "lo mejor" a su familia, acaba sacrificándola y colocándose a sí mismo en situaciones que cada vez son más y más difíciles de resolver y en las que pierde, definitivamente, el control de su vida. Así, el vivir aprisa y el "espíritu de competencia" llevarán a Newman a obtener el tan anhelado puesto en la compañía para la que trabaja. Pero, ¿y a qué precio?
Cuando Morty (Christopher Walken), especie de ángel siniestro con no muy claras intenciones a los ojos del protagonista, le entrega a éste un control universal que Newman utiliza en algunas cosas que no son precisamente sus artefactos electrodomésticos, cree ver resultados satisfactorios. Pero al querer detenerse se da cuenta que al utilizar ese control, que le dio su anhelado asecenso, perdió para siempre esa cosa invisible que nos habita y que maneja lo que somos día a día.
Las escenas previas al final son muy dramáticas, y aunque éste (el final) es bastante predecible, no deja de ser conmovedor. La fórmula aplicada funciona bastante bien. Y después de un desenlace esperado, mientras obligábamos a los chicos a meterse en su cama, comentamos con agrado que lo que esperabamos fuera otra tonta comedia, al margen del cine serio y respetado, resultó ser la sorpresa de las vacaciones. Porque aunque Click está muy lejos de ser una gran obra maestra del cine, vale la pena verla y disfrutarla. Nos hizo pensar más de lo que creíamos. Como por ejemplo ahora, viendo los niños, al fin durmiendo luego de todo un largo día de vacaciones… ¿A quién no le provocaría tener un control remoto así?
Nota: Este post sale con más de semana de retraso, ya la semana permisiva de la que hablé terminó. Será hasta diciembre.

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2 Comentarios en “La vida en un botón

  1. Hola.
    Te felicito porque tienes un blog muy interesante.
    Casualmente, yo también vi Click durante estas vacaciones y quedé gratamente impresionado. Incluso, hice un comentario sobre esa película en mi blog. Espero tu visita.

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